Los efectos de los cereales refinados y el azúcar
La dieta occidental está cargada de carne, huevos, lácteos y sobre todo, de multitud de alimentos derivados del procesamiento y refinamiento de los cereales. A esto cabe añadir el consumo de azúcares de todas clases: bollería, galletitas, snacks, chucherías, exceso de zumos de frutas, bebidas gaseosas azucaradas….todo tiene azúcar o harinas procesadas.
El refinamiento de los cereales nos ha creado multitud de problemas al despojarlos de su fibra natural, sus vitaminas y minerales o procesarlos en forma de panes, pasteles y pasta, ha producido que padezcamos deficiencias a todos los niveles.Por todos los nutrientes imprescindibles que le hemos arrebatado al cereal para hacerlo más fino, agradable al paladar o más bonito a la vista, hemos interferido directamente en el proceso de asimilación de glucosa por parte de nuestro organismo.
La glucosa es un componente esencial para la salud y el mantenimiento de la vida, sin ella nuestro cerebro no puede funcionar y en general nuestro organismo, ya que se utiliza como energía. Esta glucosa la conseguimos a través de los Carbohidratos. Las fuentes de carbohidratos son muy diversas: pan, cereales integrales, frutas, azúcar, cereales refinados. Todos ellos al final acaban convirtiéndose en glucosa para nuestras células. Pero es necesario hacer distinciones en cada una de estas fuentes y su efecto, sobretodo si estamos preocupados por nuestro equilibrio emocional.
Los azúcares rápidos como las frutas en exceso y sus jugos, los cereales procesados en harinas o pastas, las galletitas o los cereales refinados, al no tener fibra, ni minerales, aumentan muy rápidamente nuestra glucosa en sangre. Debido al alto consumo que hemos hecho desde el procesamiento de estos alimentos, nuestro páncreas se ha ido agotando y hemos generado una patología aún no muy conocida llamada Hipoglucemia reaccional.
Las hipoglucemias reaccionales se resumen en un estrés metabólico por parte de nuestro organismo que nos demanda cada vez más azúcar, debido al mal funcionamiento del páncreas y su agotamiento. Es lo que nos ocurre a media mañana y a media tarde, cuando tenemos que encender un cigarrillo urgente, tomar un café o picar cualquier cosa.
La adrenalina y los corticoides están inmersos en esta patología, formando un cóctel de hormonas que produce sensación de estrés, cansancio, depresión, adicción, fatiga crónica…etc., además de una propensión hacia el consumo de ciertas drogas. Los cereales refinados y los azúcares rápidos nos generan tanta adicción porque nos permiten la “evasión emocional”. De nuevo consumimos un alimento que no vibra con el problema que nos ocupa y nos hace daño a nivel físico.
Dos médicos muy famosos de Argentina, hicieron un estudio exhaustivo con más de 7000 personas que padecían diversas patologías y llegaron a la conclusión de que la mayoría de ellas padecía de SEDA (síndrome de estrés, depresión y adicciones), nombre con el que bautizaron a las patologías derivadas de un fallo en la glucemia sanguínea. Este estudio se basó, sobretodo en pacientes con patologías mentales. Los médicos se dieron cuenta que las crisis entre los pacientes ocurrían cuando la glucemia caía en picado.
Comenzaron a investigar sobre la alimentación de los pacientes y llegaron a la conclusión queun simple cambio en la dieta podía erradicar patologías que para muchos médicos eran consideradas como hipocondrías o la necesidad de unas vacaciones y finalizaba con la receta de unas pastillas para la ansiedad.
Las hipoglucemias reacciónales y todos sus efectos nocivos, están directamente relacionadas con el consumo masivo de loscereales procesados y refinados y los azúcares rápidos, junto con el abandono del cereal integral, como base en nuestra dieta diaria.
Un control de la glucosa sanguínea, que se consigue con comidas regulares en las que siempre haya un cereal integral como base, y la supresión paulatina de azúcares refinados de todo tipo, pastas, bollería, azúcares de todo tipo, cereales refinados e incluso exceso de frutas, es un seguro para tener unas emociones mucho más serenas, sin sentirnos que estamos continuamente montados en nuestra propia montaña rusa.
Según la dietética energética, el consumo de azúcares se reduce considerablemente cuando la proteína animal disminuye y se sustituye por proteína vegetal completa. Los azúcares en general poseen una energía muy Yin, de dispersión de la energía y enfriamiento del cuerpo. Por eso Yang (alto consumo de carnes) atrae a Yin (alto consumo de azúcares) y viceversa.
