Las proteínas animales y las emociones

by admin | 20th Junio 2011

Hoy en día nuestra dieta es la llamada dieta occidental, basada en el consumo de proteínas animales en exceso como única fuente proteica. En nuestra sociedad hemos otorgado mucha importancia al consumo de proteínas que,  por supuesto, son muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo pero la carne,  los embutidos, fiambres y los huevos, no son las únicas fuentes de proteínas, (esta es la raíz de la confusión) también tenemos el pescado y los cereales integrales junto con las legumbres que,  bien complementadas,  crean juntas una proteína completa con todos los aminoácidos esenciales  y si además añadimos semillas o frutos secos, conseguimos calidades de proteína superiores a la de la carne y sin los inconvenientes de esta.

Debe quedar claro que no hablamos de  abandonar el consumo de proteína animal para tener una buena salud emocional, pero es necesario  un consumo mucho más responsable de esta,  debido fundamentalmente a todos los efectos nocivos que nos está causando por lo que respecta a nuestra salud. Las carnes y las proteínas animales en general, generan un exceso de toxinas y detritus que crean una sangre ácida, que genera un efecto violento y agresivo en el estado de nuestras emociones.

Muchos autores afirman que la causa por la que se consume tanta carne hoy en día, es debida a la necesidad natural del ser humano por sentirse seguro y protegido de todos los peligros que le rodean del mismo modo que el hombre primitivo, sin embargo este no desarrollaba la misma cantidad de patologías que sufrimos en la actualidad.

El efecto de atención y alerta de la carne,  llevaba al hombre primitivo a levantarse de un salto y correr varios kilómetros para no morir en manos de algún animal. Actualmente ninguno de nosotros vivimos este estrés, ni rodeados de los condicionamientos del hombre primitivo.  Nuestro estrés deriva más de preocupaciones y obligaciones a nivel mental, es decir,  problemas del “piloto de nuestro coche” y estos problemas tenemos que aprender a solucionarlos sin sabotear a nuestro cuerpo físico, dándole más de un alimento que lo enferma.

Esto puede causar confusión, pero así es. En el colegio y entre nuestras familias también, se nos enseña que comer,  pero nadie nos alecciona sobre como controlar nuestros pensamientos para mantenerlos claros, desintoxicando cada día nuestra mente de preocupaciones innecesarias. Esto no se soluciona con comida física, sino con comida que vibre con la mente, como lectura, meditación, respiraciones, relajación…etc. Los problemas de la mente se solucionan con la mente, no con un bistec o tableta de chocolate (ya veremos el efecto de los azúcares rápidos). Esto es importante mencionarlo, porque muchas veces llevamos una alimentación basada en los caprichos de nuestra mente o de nuestras emociones, que no sabemos o no queremos trabajarlas por pereza, creyendo “a pies juntillas” que son las necesidades de nuestro cuerpo físico.

Debemos de saber que como todo tiene una relación entre si, porque somos un Ser completo, si optamos por disminuir nuestro consumo de proteína animal, esto generará un estado de mayor apertura y relajación en el cuerpo, que nos llevará a tener una mayor paz mental. Cuerpo sano es igual a mente sana y emociones sanas. Además nos ahorraremosuna gran cantidad de patologías resultado del consumo indiscriminado de carne que hacemos hoy en día: Hipertensión, cardiopatías, obesidad, desmineralización de los huesos, etc.

Actualmente no basta con que vayamos a correr 1 hora para quemar la potente energía que nos transmite la proteína animal y,  como no la “quemamos”,  esta energía se transfiere al cuerpo mental y el emocional generando emociones de: ira, frustración, resentimiento, exceso de control, egocentrismo, arrogancia…

Muchos libros espirituales afirman que el consumo de carne va muy ligado al Ego y su potente arraigo en nuestro Ser. No es que una dieta vegetariana nos vaya a hacer libres de Ego, eso sería una estupidez, sino que con una dieta vegetariana es más fácil mantener la mente clara y las emociones sosegadas, para ser más conscientes de los rasgos de nuestra personalidad que nos impiden avanzar en la vida, pero la última decisión, el que se genere un cambio o no, depende de la fuerza interior y el grado evolutivo de cada persona.

Es importante que sepamos el tipo de energía que nos crean alimentos como: la ternera, el conejo, el cerdo, el pollo…y los embutidos derivados de estos (aunque sean bajos en grasa). Toda la carne es carne a nivel energético. Todas ellas nos crean calor interior, energía de bloqueo y contracción (por este motivo en invierno consumimos más carne, porque nos protege del frío o los países de clima más frío consumen más, pero hoy en día con las comodidades de calefacción y sedentarismo, el efecto energético de la carne resulta excesivo). Esta energía llamada en dietética energética energía Yang, genera las emociones de bloqueo citadas anteriormente y nos crean la llamada “coraza emocional”.

¿Y qué pasa con el pescado y los huevos? El pescado posee una energía Yang más liviana que la de la carne, motivo por el cual en dietética energética a las personas con deficiencia/ debilidad y en la transición hacía una dieta más equilibrada en proteína animal, se aconseja consumir más pescado (es importante consumir pescados de costa y frescos, evitando los pescados grasos y de piscifactoría)

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